HEPA es el acrónimo inglés de “High Efficiency Particulate Air”, que traducido al castellano vendría a ser: filtro de aire de alta eficiencia. Por tanto, podríamos decir que los filtros HEPA son filtros mecánicos con una capacidad de filtrado de pequeñas partículas, muy superior a un filtro convencional. Aparte de los filtros HEPA, también podemos encontrarnos, por debajo, los EPA “Efficient Particulate Air” y por encima los ULPA “Ultra Low Penetration Air”. Estos tres tipos de filtros también son conocidos como “Filtros absolutos” y vienen regulados por la normativa UNE-EN 1822-1:2020.

“Los filtros HEPA tienen la particularidad de que permiten bloquear partículas muy pequeñas a la vez que la caída de presión no es muy grande.”

Para resumir, si los agujeros son demasiado pequeños, cuesta mucho hacer pasar el aire por ese filtro y tenemos lo que se conoce como pérdida de carga o pérdida/caída de presión, el motor intenta mover mucho aire, pero el filtro no le deja. Los filtros HEPA tienen la particularidad de que permiten bloquear partículas muy pequeñas a la vez que la caída de presión no es muy grande.

Los filtros HEPA suelen tener el material filtrante plegado, de manera que maximizan la superficie total de filtrado. En una mascarilla FFP2 o FFP3, el material filtrante tiene la superficie de la mascarilla; en el caso de los filtros que se usan en los secadores de manos, el material filtrante está plegado en forma de acordeón, si estiramos el material filtrante obtenemos una longitud de unas 10 veces el tamaño del filtro. Tenemos mucho material filtrante en un espacio reducido de espacio y esto nos permite reducir mucho los agujeros del cedazo sin comprometer las prestaciones de la máquina.

Ahora que sabemos que los filtros que se usan en secadoras de manos eléctricos, aspiradores, aires acondicionados, aviones, etc. son capaces de filtrar partículas muy pequeñas, deberíamos saber si son capaces de bloquear partículas tan pequeñas como un virus, y más concretamente como el virus del Covid-19. Según la norma EN-1822, los filtros se deben ensayar con la partícula del tamaño de máxima penetración (MPPS – Most Penetrating Particle Size). Dicha norma sitúa el tamaño de partícula más crítico (MPPS) para cada filtro en una ventana que va de las 0,12 a las 0,25 micras. Los coronavirus son virus de gran tamaño (dentro del rango de tamaño de un virus). En el caso del Covid-19, su tamaño se estima entre las 0,12 y las 0,16 micras, por lo que según qué filtro HEPA podría atrapar incluso los virus sueltos. Por suerte, los virus no se mueven de forma autónoma y por lo general se unen a otro tipo de partículas (sobre todo acuosas), entre ellas las gotas respiratorias, que son el mecanismo principal de transmisión humano-humano descritos en esta documentación científica del Ministerio de Sanidad español. Éstas partículas respiratorias tienen un tamaño superior a las 5 micras. Vemos, por tanto, que en este caso el tamaño está muy por encima del tamaño mínimo filtrado por un filtro HEPA (de 0,12 a 0,25 micras) y es aquí, donde los filtros HEPA hacen realmente su trabajo: atrapan las gotas respiratorias (u otras partículas) que tengan adheridos los virus y evitan que sigan en el habitáculo, ya sea en un avión, en una estancia de una casa o en un lavabo público.

“Un filtro HEPA H13 es capaz de bloquear el 99.95% de las partículas del tamaño de máxima penetración (MPPS).”

Finalmente deberíamos saber qué porcentaje de partículas es capaz de bloquear el filtro HEPA y qué porcentaje de partículas pasan a través suyo. Una filtración del 100% es imposible, pero este tipo de filtros están cerca de ello: un filtro HEPA H13 es capaz de bloquear el 99.95% de las partículas del tamaño de máxima penetración (MPPS). Tan sólo un 0.05% de las partículas de ese tamaño son capaces de escapar al filtro. Si un filtro es capaz de hacer esto con la partícula del tamaño de máxima penetración, en el caso de partículas mayores como las partículas respiratorias el porcentaje de bloqueo será incluso mayor.

Un aire acondicionado, un sistema de ventilación de un avión, un aspirador o un secador de manos eléctrico mueven el aire del habitáculo, pero si dotamos a estos productos de un buen sistema de filtrado, conseguiremos que la inmensa mayoría de partículas que son absorbidas por la máquina queden atrapadas en el filtro y no se devuelvan nuevamente al habitáculo. No podemos decir que las máquinas han matado al virus, pero sí que gran cantidad de las partículas que lo llevan se han acumulado en el filtro y, por lo tanto, se han hecho desaparecer de la zona donde los usuarios respiran. Por este motivo, realizar un buen mantenimiento del filtro es imprescindible, sobre todo ahora que estamos sufriendo esta terrible pandemia.

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